La riqueza de lo multicultural

El miércoles pasado mi buena amiga Miren me llamó para preguntarme si estaba libre el jueves por la noche. Le contesté que sí, sin saber por qué razón lo quería saber. Al día siguiente me dijo que tenía una entrada para ver a la banda de música Tosta y que ella no podría acudir, de forma que estaba buscando a alguien para que fuera en su lugar y aprovechara la entrada, y seguido me mandó un enlace para que escuchara la música. Aquello me encantó, así que reconfirmé mi asistencia.

El concierto era en el Teatro Principal de Vitoria, a las 20:30 horas de la tarde. A la hora fijada, ocupé mi asiento y me preparé para recibir aquel inesperado regalo de mi amiga.

Cuando comenzó, casi lloré de emoción. Explicaron que el grupo estaba compuesto por personas que pertenecían a minorías culturales y que cantarían canciones cada uno en su idioma. Había once personas sobre el escenario, todas ellas cantaban y varias incluso tocaban uno o más instrumentos. Los allí reunidos provenían de Irlanda, Frislandia o Frisia (en los Países Bajos), Cornualles, Gales, Escocia, Galicia y cinco miembros más de Euskal Herria.

Miembros del Tosta Banda.

 

Me emociona ver grupos multiculturales en los que el respeto y el aprendizaje de otras culturas se ve como un tesoro. Sin pensar que uno es mejor que otro, aprendiendo unos de otros, combinando, integrando y mezclando para sumar. Y con estos ingredientes, el resultado fue espléndido. La mayoría de asistentes únicamente entendimos el euskera, pero el sentimiento con el que cantaban aquellos músicos en idiomas que jamás habíamos escuchado antes, iba más allá de la comprensión de una lengua. Hay cosas para las cuales no hace falta decir más, ya que se entienden. Supongo que ése es el llamado idioma universal, aquel con el que nos hacemos entender con el corazón.

Además debo nombrar a otras dos personas que también estuvieron sobre el escenario. Acompañando al maravilloso grupo de músicos y cantantes, había dos bailares de danza tradicional vasca, dantzaris, que bailaron como ángeles con una finura, elegancia y exquisitez que nunca había visto. Los cuales también transmitieron lo que sentían con ese idioma universal que antes mencionaba.

Si tenéis oportunidad de ir a verles, os lo recomiendo encarecidamente. Al menos para mí, fue un placer. Zorionak Tosta! Eskerrik asko bihotzez, Mirentxi!

Por si queréis saber más sobre Tosta band:

http://www.tostabanda.com/

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